Siempre vamos por la vida cuestionándonos todo lo que nos pasa, lo que vemos, lo que hacemos, lo que decidimos, lo que experimentamos, etc., intentando descifrar la esencia de cada cosa o llegar al fondo de cada asunto, aprehenderlo, comprenderlo, manejarlo, en fin de desentrañar los arcanos de la existencia o de lo que sea, se trate de cuestiones más o menos trascendentales... o al menos algunos lo hacemos (me puse filosófico, ¿viste?).
En fin, durante un momento de ocio me abandoné a reflexionar sobre lo que es el cine, pero lo cierto es que más que llegar a pomposas definiciones o a academicismos de manual, títulos e imágenes comenzaron a cruzar mi mente, en una danza frenética que abarcaba toda clase de filmes... Así, dentro de esa mescolanza empecé a clasificar; por ejemplo, apareció la escena en que Antonio Ricci (Lamberto Maggiorani) es maltratado por una multitud ante los incrédulos ojos de su pequeño hijo Bruno, en "Ladrón de Bicicletas", y me dije "¡definitivamente esto es ¡CINE!" Luego llegó el turno de aquel pedante y a la vez simpático vividor llamado Bruno Cortona (Vittorio Gassman), y al oír aquel su inefable y socarrón "Modestamente...", no se puede más que exclamar "he ahí CINE"... Luego rugen los motores, como inmensos enjambres de abejas, de las 50.207 partes de "Fast and Furious", y no hay más comentario que decir "sine". Posteriormente pasa toda esa infumable colección de "una loca película de.." (miedo, épica, mafiosos, cloacas, etc.), y automáticamente sale el cartel "siñe". Sigue cualquier cosa que haya hecho Adam Sandler o Sean Scott Williams, que indefectiblemente llevan asociado el rótulo "zine".
Amaina la tormenta, y aparece ese terrible juego de ajedrez que sostiene contra la parca el caballero cruzado Antonius Block (Max von Sydow) en "El séptimo sello", del maestro Bergman, y de pie se proclama "¡¡¡CINE!!!" Luego, la demencial comedia negra de Álex de la Iglesia, "El día de la Bestia", la entrañable película argentina "El hijo de la novia", y esa violentísima, pero extrañamente bella sorpresa coreana llamada "Oldboy", y no hay dobles lecturas: "CINE".
Se desata nuevamente el aguacero, y surgen olvidables esperpentos como la saga "Scream", perfectamente ordenadas de la 1 a la 347, "Sé lo que hicieron el verano pasado" y sus sucedáneos, y toda clase de pestes protagonizadas por gente linda de gusto a nada, que lamentablemente a golpe de talonario pueblan los cines.
Por suerte ahí está Don Vito Corleone y su familia en "El Padrino", para librarnos de esas pérdidas de tiempo, apoyado por ese extraño Travis Bickle de "Taxi Driver", y por el duro William Munny (Clint Eastwood) de "Unforgiven", entre otros... y así desperté de mi ensoñación, dando gracias por los bellos y emotivos momentos que nos ha proporcionado la dichosa maquinita de los hermanos Lumière, rogando porque sigan apareciendo aquellos que han inmortalizado y mantenido viva la llama de tan noble arte.

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